En la ciudad del positivismo perdido: lecciones aprendidas para una criminología urbana

AutorJorge Ramiro Pérez Suárez, Rebeca Cordero Verdugo, Antonio Silva Esquinas y Daniel Briggs
Cargo del AutorUniversidad Europea de Madrid/Universidad Europea de Madrid/Universidad Europea de Madrid/Universidad Europea de Madrid
Páginas230-251
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EN LA CIUDAD DEL POSITIVISMO PERDIDO:
LECCIONES APRENDIDAS PARA UNA CRIMINOLOGÍA
URBANA
Jorge Ramiro Pérez
Suárez
Universidad Europea de Madrid
jorgeramiro.perez@
universidadeuropea.es
Rebeca Cordero Verdugo
Universidad Europea de Madrid
raquelrebeca.cordero@
universidadeuropea.es
Antonio Silva Esquinas
Universidad Europea de Madrid
antonio.silva@
universidadeuropea.es
Daniel Briggs
Universidad Europea de Madrid
daniel.briggs@
universidadeuropea.es
España
RESUMEN
En el presente artículo realizamos un acercamiento a cómo
el postpositivismo, la liquidez y el capitalismo han afectado
mediante su corriente neoliberal a las escuelas de pensamiento
de las Ciencias Sociales y su método de investigación. Realizando
una aproximación en base a tres realidades distintas como
es el fenómeno de los refugiados políticos, los homeless y el
ciberporno, podremos observar las limitaciones actuales en
materia de investigación para con algunas fenomenologías
y realizaremos una propuesta de abordaje basado en una
Criminología más urbana y los mixed methods.
PALABRAS CLAVE:
Ciberporno, Criminología, Métodos
Mixtos, Refugiados, Sin techos.
INTRODUCCIÓN: POSTPOSITIVISMO EN TIEMPOS
LÍQUIDOS
El capitalismo neoliberal nos ha conducido hacía una
sociedad posmoderna, postindustrial, del postbienestar,
informacional, tecnológica, en red, del miedo, del riesgo,
líquida y ligera todos y cada uno de estos apelativos para
deinir a una sociedad que nunca fue tan convulsa y cambiante
de hecho, puede que la acción de retrotraer al investigador
a la época moderna le genere más paz y calma, ¿cuál es el
motivo preguntarán algunos? La respuesta es sencilla, nos
enfrentábamos a un objeto de estudio que, aunque cambiante,
podía ser analizado desde muchas perspectivas durante
largos periodos de tiempo. Los fenómenos, dado que no eran
globales, tenían una vinculación más localista haciéndoles
más controlables en lo que a las variables se reiere
Pero favoreciendo la contextualización, debemos
comenzar aclarando que la humanidad no nació abrazada a
las ciencias sociales, por lo que debemos reconocer la enorme
importancia que tuvo el que para muchos es el padre de la
sociología Auguste Comte (Garvia, 1998), el cual nos animó
hacer uso del Método Cientíico para descubrir las leyes
sociológicas, las regularidades que acontecen en el ámbito
de las sociedades” (Garvia, 1998, p. 87). Comte preocupado
por las trasformaciones que se estaban dando de la sociedad
tradicional a la moderna y cómo estas estaban afectando al
individuo, defendió la necesidad de realizar estudios a nivel
social. Desde entonces, investigadores del mundo entero
preocupados por lo social se han afanado en demostrar que lo
que hacíamos que nuestros resultados eran tan cientíicos y
tan iables como los de las ciencias exactas
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EN LA CIUDAD DEL POSITIVISMO PERDIDO: LECCIONES APRENDIDAS PARA UNA CRIMINOLOGÍA URBANA
Con la perspectiva de los años pensamos
si en realidad esto nos beneició si el hecho
de querernos igualar con las matemáticas,
la ísica y la medicina sirvió para algo o
simplemente nos aproximó a nuestro objeto
de estudio sin abrazarle. Probablemente
estemos en lo cierto si airmamos que sólo
nos aproximamos, pero era lo único que se
podía hacer, era necesario tener un lugar,
ser reconocidos, que nos dejasen actuar, que
tomasen en cuenta nuestros resultados sin
considerar sesgo en los mismos. Cosa distinta
es lo que sucedió después.
Observación, análisis y descripción,
repetían nuestros viejos maestros una y otra
vez observe el objeto de estudio analícelo y
luego trate de describirlo, sólo así conseguirá
ser plenamente objetivo. Y déjennos decirles
que esta fórmula repetida una y otra vez
a modo de mantra ayudaba a entender el
ejercicio a realizar, somos conscientes de
ello porque cuando observamos a nuestros
estudiantes recién llegados, motivados a la
par que perdidos, sólo nos queda decirles
“observación, análisis y descripción”.
¿Dónde reside pues el matiz de la
diferencia? En cómo se desarrollen cada uno
de los hitos de la fórmula.
El positivismo criminológico, ya existente
a principios de siglo XIX, se decidió por la
cuantificación de los fenómenos para lograr
pautas de comportamiento social (McLaughlin
& Muncie, 2011). Más concretamente para
esta corriente “la delictividad reúne un
conjunto de características peculiares.
Por consiguiente, la mayoría de las
investigaciones en esta línea han procurado
aislar las diferencias fundamentales entre
delincuentes y no delincuentes” (McLaughlin
& Muncie, 2011, p. 410).
Este enfoque, aun presente en muchos
estudios e investigaciones, resulta sesgado
en cuanto que deja de lado la crítica del
fenómeno. En otras palabras, este tipo de
posicionamientos hablan de los sucesos
como si fuesen algo controlable en su enorme
complejidad, y a lo mejor lo eran en otros
tiempos, es decir, en tiempos en los que era
posible analizar la delincuencia en sociedades
con escasa movilidad social donde todos los
individuos se reconocían y las variables
a analizar eran menores. Sin embargo, en
la actualidad manejarse con este tipo de
postulados puede dar lugar a resultados
irreales o correlaciones simplistas.
Quizá muchos de los porqués que nos
puedan surgir en estos momentos queden
resueltos con la airmación de que el
positivismo sigue resultando atractivo a
nivel popular y entre los políticos debido a la
resistencia general por parte de los gobiernos
a aceptar que el delito se encuentra fuera de su
control” (McLaughlin & Muncie, 2011, p. 411)
y quien habla de delito habla de todos aquellos
fenómenos preocupantes presentes en
nuestras sociedades: refugiados, ciberdelito,
drogodependencia, homelessianismo, etc.
Pero en estos tiempos posmodernos,
donde todo aparece interconectado por la
globalización y un capitalismo neoliberal
aparentemente imparable y salvaje en su
búsqueda de poder, nos enfrentamos a nuevos
retos como una desigualdad creciente, una
pobreza cancerosa, el desplazamiento masivo
de personas, nuevas guerras económicas
de recursos y el cambio climático (Parenti,
2011). Todo ello en conjunto a largos periodos
de inestabilidad económica, social y política,
hace necesario un acercamiento a nuestro
objeto de manera distinta ya que como airma
Lipovetsky (2014):
Los individuos hipermodernos
están a la vez más informados y más
desestructurados, son más adultos y más
inestables, están menos ideologizados y
son más deudores de las modas, son más
aciertos y más inluenciables más críticos
y más supericiales más escépticos y
menos profundos. (pp. 28-29).
Al migrar desde una sociedad de
producción hacia una de consumo y
neoliberal, la cual rompe con las instituciones
sociales antiguas y desmenuza conceptos
como comunidad y tradición, se ha llevado
la responsabilidad hacía las personas para
con la realización de su identidad y futuro. La
ideología comercial existe dentro de nosotros
y nos domina la vivimos y la reproducimos

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