Prólogo

AutorCésar Guzmán Barrón Sobrevilla
Cargo del AutorDirector del Centro de Análisis y Resolución de Conflictos. Pontificia Universidad Católica del Perú
Páginas13-16
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El arbitraje es el medio de solución más antiguo en la historia de la humanidad y
hasta hoy se mantiene como una alternativa frente a la justicia estatal. Es más, muchos
historiadores conrman con cierta certidumbre que el arbitraje se utilizó como una
forma de resolución de conictos antes de la aparición del proceso judicial.
En el derecho romano inicialmente era el propio pater familias el que trataba de
conciliar a las partes; en una fase posterior, esta función se le asignó a un árbitro ante
el que se planteaban de forma voluntaria las discrepancias o enfrentamientos a través
de una prueba llena de ritos, reglas y con un fuerte carácter religioso; nalmente, se
reconoció a las partes la libertad de elección del tercero para resolver sus controver-
sias.
Este tercero imparcial, investido de auctoritas, se encargaría de resolver los con-
ictos existentes entre ellos en virtud de una decisión que tenía que ser obedecida
por los litigantes. Más adelante, en la ley de las XII Tablas aparece reglamentado el
procedimiento en el cual un magistrado impone pactos entre las partes, de forma que
la imposición de una sanción pecuniaria ja sustituye la venganza privada y obliga a
las partes a someterse al arbitraje, en el cual se fallaría sobre los reclamos formulados.
Luego, en Roma, apareció la división entre proceso público y el proceso privado,
siendo un rasgo particular de este último la denición de la controversia que se otor-
gaba siempre a través de un acto inicial de parte y la decisión de la controversia que
no se encomienda a un órgano jurisdiccional sino a un órgano privado que las partes
eligen o aceptan. Asimismo, las partes se comprometen en ambos procesos a acatar la
decisión en base a un contrato arbitral, la litis contestatio.
Hoy en día, el arbitraje es un método de resolución de conictos alternativo al
judicial en el cual interviene un tercero, calicado como árbitro, que provee una
solución obligatoria para las partes, la misma que puede ser ejecutable judicialmente
en caso de resistencia. Se trata de un mecanismo privado, por el que la voluntad de las
partes desplaza la potestad de juzgar hacia órganos diferentes de los jueces estatales.

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