La ?periodista? de Chávarry y Beteta

Por Abogado. Profesor de la Universidad del Pacífico

?Se descubrió otra mentira de Pedro Chávarry?. No importa cuándo lea esta oración, estimado lector; será cierta.Al momento de escribir esta columna, los más recientes embustes del ex fiscal de la Nación tienen que ver con la violación de los precintos de seguridad que se habían dispuesto a la oficina de su ex asesor Juan Manuel Duarte.Gracias a los últimos destapes de Graciela Villasís de la Unidad de Investigación de este Diario, se sabe que Chávarry no solo estuvo en el Ministerio Público el mismo sábado cuando su personal ingresaba ilegalmente a una oficina lacrada y retiraba subrepticiamente cajas con documentación, sino que estuvo con ellos antes, durante y después de que se produjo la ilegal sustracción.Lo más probable, entonces, es que su ex asesora Rosa María Venegas y los policías encargados de su seguridad hayan actuado en complicidad con Chávarry, y todos ellos (Chávarry, incluido) enfrenten, tarde o temprano, condenas por los delitos de resistencia a la autoridad (atentado contra la conservación e identidad de objeto) y encubrimiento real.Aprovechemos, sin embargo, este vergonzoso episodio para aclarar algunos conceptos al abordar una de las más ocurrentes pero nefastas excusas que dio la señora Venegas para justificar su ilegal intervención en la oficina lacrada. Según la ex congresista, ella lo hizo para proteger su información privada, incluyendo aquella que revelaba sus fuentes protegidas por el secreto que le corresponde por ser periodista.En primer lugar, un allanamiento necesariamente implica una limitación a la privacidad. Es una restricción válida sujeta a un control judicial previo. Es decir, el derecho a la privacidad, por sí solo, nunca podría ser un pretexto para impedir un allanamiento o vulnerar un precinto de seguridad.¿Pero qué pasa si en la oficina por allanarse se encuentra información privada o íntima...

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