?Lo desconocido a veces incomoda?

Por maribel de pazen la azotea de su departamento, Natalia Iguiñiz vierte pintura roja sobre una toalla higiénica gigante mandada a confeccionar a un tapicero. Se trata de su obra ?Rojo sobre blanco?, presentada originalmente hace dos décadas y que ahora reconstruye para su muestra retrospectiva curada por Miguel A. López y que reúne un amplio número de pinturas, fotografías, instalaciones, afiches y videos. Con las manos teñidas de rojo sangre, Iguiñiz sostiene en esta conversación un sólido discurso alrededor de la temática que siempre la cautivó: el control social sobre el cuerpo femenino, la ciudadanía de segunda clase, la violencia política, la maternidad y, desde hace un tiempo ya, la enfermedad y la muerte. Superada una recaída, el cáncer de seno mantiene su presencia acechante, un escalofrío casi, en la mente de la artista.? ¿El arte debe incomodar?No creo que la función del arte sea incomodar, pero muchas veces lo hace. Ahora, sé que el concepto de incomodar ha sido utilizado por las francesas que han hecho su manifiesto en contra de las de Me Too, diciendo que así como el arte debe incomodar, también la seducción puede generar incomodidad, pero esa es una comparación que no se puede hacer. La incomodidad [en el arte] pretende subvertir las nociones hegemónicas sobre las cosas, pretende mostrar el lado B, decir las cosas desde otra perspectiva, desde otra manera que no sea la habitual. El arte, como una forma de conocimiento, te permite formular las cosas de maneras que acompañen los sentidos siempre cambiantes de la vida. Hay mucho que no se ha dicho aún, ya sea a través del cine, la literatura o el arte visual, y justamente hay que entrar en esos territorios de lo desconocido. Y lo desconocido, lo que busca transformar, a veces incómoda, pues, a veces es difícil. A veces quisiéramos que todo sea un poquito más como lo conocemos. ? El tema de lo femenino ha tenido una presencia constante en tu obra. Siempre me interesaron los modos de ser mujer, los modos de ser hombre. Por eso estudié una maestría en género y sexualidad. El comportamiento humano siempre ha sido para mí un misterio, pero también un espacio que me lleva a preguntarme cosas sobre mí misma y sobre mi contexto. En ese sentido, cada vez que hago un trabajo me interesa que sea un disparador para que la persona que lo ve se pregunte por aspectos de su propio accionar. Para mí, la gracia del trabajo no está solamente en lo que yo propongo, sino en la interacción y el...

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