Apuntes para la historia constitucional peruana. La Constitución de 1920, cien años después

AutorFreddy Centurión Gonzalez
CargoAbogado. Docente adscrito a la Facultad de Derecho de la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo. Chiclayo, Perú
Páginas5-27
SECCIÓN PRINCIPAL
IUS Vol. 9. N° 1 (2020): 5-27
http://doi.org/10.35383/ius-usat.v9i1.392
Apuntes para la historia constitucional peruana. La Constitución de
1920, cien años después.
Freddy Ronald Centurión González 1
INFORMACIÓN DEL ARTÍCULO
RESUMEN
Historia del artículo:
Recibido el 9 de julio 2020
Aceptado el 17 julio 2020
Dentro de la historia del Perú, la segunda etapa gubernativa de Augusto B. Leguía
(1919-1930), llamado el  no deja de ser un periodo polémico por sus luces y
sombras. Surgido de un golpe de estado, el régimen implementó una reforma
constitucional que derogó el texto de 1860 en favor de una nueva Constitución, la de
1920. Aprovechando el centenario de dicho texto, que dio inicio al constitucionalismo
social en el Perú, este artículo busca brindar un acercamiento a las circunstancias que
marcaron su origen y derogación, las reformas que implementó, y su continuidad en el
tiempo
Palabras clave:
Derecho constitucional peruano,
Evolución constitucional peruana,
Historia del Derecho peruano,
O  L
Notes for the Peruvian constitutional history. The 1920 Constitution, one hundred years
later
ABSTRACT
Keywords:
Peruvian constitutional law,
Peruvian constitutional evolution,
History of peruvian law,
L O
Within the history of Peru, the second stage of government of Augusto B. Leguía
(1919-1930), called the "oncenio", is still a controversial period for its lights and
shadows. Emerged from a coup d'état, the regime implemented a constitutional
reform that repealed the text of 1860 in favor of a new Constitution, th at of 1920.
Taking advantage of the centenary of that text, which started social constitutionalism
in Peru, this a rticle seeks provide an approach to the circumstances that marked its
origin and repeal, the reforms it implemented, and its continuity over time.
Sumario
Introducción. 1. Los inicios del siglo XX. 2. La Asamblea
Nacional de 1919. 2.1. El plebiscito constitucional. 2.2.
El debate constitucional. 3. La Constitución de 1920.
3.1. El Estado y la Nación. 3.2. Los derechos
  L   
L    L 
 3.3. La descentralización. 3.3.1. Los Congresos
Regionales. 3.3.2. Las Municipalidades. 3.4. Los poderes
del Estado. 3.4.1. El Poder Legislativo. 3.4.2. El Poder
Ejecutivo. 3.4.3. El Poder Judicial. 4. La conculcación de
la Constitución. 4.1. La visión de Estado de Leguía. 4.2.
El autoritarismo y las reelecciones. 5. La impronta de la
Constitución de 1920 en el constitucionalismo peruano
5.1. La relación entre el Ejecutivo y el Legislativo. 5.2. La
reelección presidencial. 5.3. La independencia judicial.
5.4. La descentralización. 5.5. La situación del indígena.
5.6. Las propuestas rechazadas en 1919. Conclusiones.
Bibliografía.
Introducción
El desafío del sig lo XIX peruano fue la configuración de
un Estado moderno con una sólida tradición
republicana, es decir, con el respeto irrestricto de la
1 Abogado. Docente adscrito a la Facultad de Derecho de la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo. Chiclayo, Perú. Email:
fcenturion@usat.edu.pe ORCID: https://orcid.org /0000-0002-1977-3762
© 2020 Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo Chiclayo, Perú 5
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Constitución y las leyes. Sin embargo, las dictaduras, el
caudillismo y los problemas de la realidad peruana,
terminaron por impedir la vigencia plena del
constitucionalismo, impidiendo la democracia,
desdeñando la voluntad popular (Jamanca, 2015). Tal
situación hi zo difícil definir una serie de aspectos que
debía encarar el Perú. Consecuentemente, las
constituciones peruanas fueron utópicas, tuvieron una
vigencia fugaz, por estar adecuadas a los intereses del
gobierno de turno, ya sea liberal o conservador.
Después de ardorosos debates ideológicos, en 1860 se
promulgó una Constitución que representaba un
retroceso en el liberalismo del texto de 1856, en aras de
una transacción con los grupos conservadores.
La Carta de 1860 continuó con la tendencia de su
predecesora de 1856 de introducir instituciones del
parlamentarismo para contrapesar el poder
presidencial, estableció el Estado liberal inspirado en la
división de poderes y la soberanía popular, a la par que
enumeraba minuciosamente las garantías individuales
para proteger al individuo frente al Estado. Si bien dio
un golpe parlamentario para emprender la reforma
constitucional, el Congreso de 1860 actuó por razones
prácticas y de necesidad nacional. La vigencia de la
Constitución resultante, pese a la crisis política de los
años 1870 y a la desastrosa guerra con Chile, fue quizá
la mejor justificación del trabajo del Congreso de 1860.
Sin embargo, las demandas reformistas en el Perú de la
segunda década del siglo XX, condujeron al retorno al
poder del expresidente Augusto B. Leguía, que tomó el
poder c on un golpe de estado en 1919. Su gestión de
gobierno, denominada el O, se extendió hasta
1930, en una e tapa de grandes cambios políticos,
económicos, sociales y culturales. Dicho periodo, para
bien y para mal, marcó el Perú contemporáneo: se
legisló la cuestión indígena por primera vez en la historia
republicana, se desarrolló un ambicioso programa de
modernización, se expa ndió el Estado hacia un rol
intervencionista y promotor, se pasó de la hegemonía
económica británica a la norteamericana, se produjo
una gran explosión cultural con la llamada 
 C, surgieron ideologías políticas que
marcarían el Perú del siglo XX... y se reformó la vieja
Constitución de 1860.
1. LOS INICIOS DEL SIGLO XX
De forma similar al resto del continente de comienzos
del siglo XX, el Perú vivió una continuidad de gobiernos
constitucionales sobre la base del Partido Civil, fundado
inicialmente por Manuel Pardo en 1871, en receso
durante la guerra con Chile y en los años de la
reconstrucción, y revitalizado a partir de 1896. Se
avanzó en la construcción de un Estado más técnico y
eficiente, dejando de lado los últimos restos de la
legislación virreinal, se reorganizó los regímenes
tributario y hacendario, se impulsó la educación y las
medidas de higiene, y hasta existen estadísticas que
indicarían que la población parecía no su frir excesivas
estrecheces. Los rivales del civilismo le achacaban su
carácter  y su identificación con los sectores
terratenientes. Puesto que no podía ac hacársele de
dictatorial, salvo quizá algunas situaciones extremas, la
mejor forma de atacar al Partido Civil era desde la óptica
social, al punto de identificar (con más fuerza después
de los años 1930)  con  (Pea se,
1995).
Sin embargo, la crítica que se podía hacer estribaba en
los problemas derivados del mal funcionamiento de las
instituciones electorales y la falta de adecuadas
respuestas frente a los cambios sociales. Y es que, al no
funcionar adecuadamente e l sufragio, poco a poco, se
vería a las sublevaciones como movimientos
plebiscitarios destinados a reafirmar la voluntad pública
impedida de expresarse por los medios legales
(Basadre, 2005).
Entre 1903 y 1912, se sucedieron cuatro civilistas en el
poder: Manuel Candamo, quien murió tras menos de un
año en el cargo; su segundo vicepresidente Serapio
Calderón, que convocó a elecciones conforme con el
artículo 91° de la Constitución de 1860; José Pardo, hijo
del fundador del civilismo, canciller de Candamo,
exponente de los jóvenes del partido; y Augusto B.
Leguía, ministro de Hacienda de Candamo y Pardo.
Dicha continuidad no solo se puede explicar en base a
la manipulación del sufragio, sino al hecho de que, a
diferencia del opositor Partido Demócrata de Nicolás de
Piérola, el Partido Civil no tuvo un caudillo único.
Durante su hegemonía, dentro del civilismo se pued en
identificar, al menos tres alas políticas distintas: el
 representando los intereses de los
agroexportadores, el  pers onificando los
intereses de la banca e industria, y desde 1909 el
 enc arnando las aspiraciones de los
profesionales y clases medias (Altuve, 2006). Estas
facciones entraron en colisión en dos ocasiones,
llegando al punto de ruptura. La primera fue por
razones generacionales en 1904, entre los fundadores y
los jóvenes del partido en torno a la sucesión del
presidente Candamo; la segunda tuvo matices más
personales y doctrinarios en 1911, debido a las
repercusiones del personalismo del presidente Leguía
(Guerra, 1994).
Nacido en Lambayeque en 1863, Leguía no provenía de
la élite limeña, pero supo abrirse paso gracias a su
habilidad como financista y a un matrimonio ventajoso.
Dirigente de un sector moderno dentro del civilismo,

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