Resumen
Cuando uno decide realizar una compra, se basa en los factores que le dicta la inercia, ya sean la estética, la predilección por una marca o una tienda, la confianza en un producto, la relación calidad/precio... toda una serie de datos que son procesados de forma mecánica y dan como resultado una decisión. El consumidor actúa habitualmente en función de su propia necesidad y, en cambio, no es en absoluto consciente de su poder, de que con su decisión está contribuyendo a modelar el tejido empresarial o incluso la sociedad de un futuro no muy lejano.
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Extracto
La responsabilidad del consumidor
Las empresas, en cambio, sí son conscientes de ello. Y por ello, desde hace unos pocos años se han lanzado a hablar y/o aplicar la Responsabilidad Social Corporativa (RSC), que no es más que un cambio de credo desde el 'sólo crear valor para el accionista', ...
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