¿Descentralización sin regionalización? En busca de nuevas rutas para descentralizar el país

Resumen


I. Introducción.- II. El lugar de la región en el proceso de descentralización.- III. ¿Por qué no es posible descentralizar con los departamentos ni ampliando las funciones de las municipalidades?.- IV. Un punto de partida falaz.- V. Por el equivocado camino para regionalizar el territorio.- VI. COnclusiones

Ver el contenido completo de este documento

Extracto


¿Descentralización sin regionalización? En busca de nuevas rutas para descentralizar el país

I. Introducción

Al caer la noche del domingo 30 de octubre del 2005, las urnas electorales –depositarias genuinas de la voluntad popular– habían reprobado, de modo inconcluso, la propuesta de creación de cinco regiones pluridepartamentales, elaboradas de consuno por las autoridades regionales y nacionales.

El referéndum, mecanismo de consulta popular obligada para concluir los expedientes técnicos regionales –según el procedimiento establecido– arrojó una votación negativa, de casi el 70% de los sufragios. Salvo el departamento de Arequipa, las poblaciones de los catorce restantes, más esa curiosa circunscripción llamada Lima provincias, expresaron su tajante rechazo a integrarse a las regiones planteadas. Incluso, los ciudadanos de Lambayeque, lugar donde su gobierno territorial, no sólo gozaba de amplio reconocimiento, sino que había promovido con singular énfasis la creación de la denominada Región Norte (conjuntamente con Piura y Tumbes), fueron reactivos al proyecto de agregación regional. Hicieron caso omiso, pese a la intensa campaña, a las ventajas, incentivos y beneficios, que tal posibilidad ofrecía.

¿Qué sucedió, en verdad, para que el proceso de descentralización sufriera tamaño revés? Esta interrogante es decisiva para determinar el futuro curso de la descentralización estatal, en marcha. En consecuencia, no se trata de minimizar lo acontecido recurriendo a la esencia intrínsecamente bondadosa de la reforma descentralista, a su necesidad histórica o al hecho objetivo que desde el 2002 se ha avanzado un significativo trecho.

Esta clase de argumentación1, en sí loable porque denota un invicto entusiasmo, imprescindible para no desmayar en el esfuerzo, resulta peligroso en tanto oculta o soslaya las razones de lo que sin tapujos debemos calificar de fracaso rotundo. Y, lo más grave, no permite trazar los correctivos indispensables para continuar y perfeccionar el proceso.

En efecto, según la legislación vigente, no sólo se posterga hasta el año 2009 la formación de regiones, sino que la propia constitución de las mismas, se torna harto problemática. Y, por cierto, no se descentralizará real- mente el país, sino se crean espacios que sean unidades geoeconómicas sostenibles, como señala la primera parte del art. 190 de la Constitución reformada.

La presente ponencia explora algunas explicaciones, más consistentes que las ofrecidas en aquel dramático momento postelectoral. Impelidos por la sorpresa y el desencanto, la prensa se llenó de explicaciones triviales, cuando no antojadizas. En el fragor de encontrar culpables, unos responsabilizaron al gobierno por la desinformación del electorado, al no haber realizado la propaganda suficiente. Los otros aludieron directamente a medidas de sabotaje y boicot a la consulta, acusando a los partidos de preferir sus mezquinos intereses de grupo. Además, oficialistas y opositores simultáneamente, se acusaron de falta de voluntad política para realizar los cambios institucionales, destinados a facilitar la concreción de regiones, ya sea, por lo que le tocaba al Congreso o por las responsabilidades del Ejecutivo.

Ciertamente, estas razones –aun estando presentes– no dan cuenta cabal de lo sucedido. Por eso resulta menester indagar allende de estas conductas circunstanciales, que sólo nos extravían del camino. En vez de ello, habrá que profundizar el análisis llegando a examinar aspectos que subyacen a las evidencias; esto es, cuestiones de diseño y estructura, problemas de fondo relativos al modelo, incluso, la propia concepción que animó al proceso descentralista, retomado con los mejores auspicios, el año 2002, al calor de la recuperación democrática del país.

En el marco del actual proceso eleccionario, donde se cambiarán a las máximas autoridades de estado, Ejecutivo y Congreso de la República, el presente trabajo aspira a brindar algunas luces que destraben el curso descentralista a raíz del bache producido, formulando un diagnostico alternativo que cues- tiona aspectos medulares del punto de partida, adoptado el 2002.

En ese sentido disiente de los análisis oficiales y los asumidos por muchas Organizaciones No Gubernamentales abocadas al tema descentralista. Por lo tanto, propone asumir una estrategia diferente paraavanzar en la tarea imprescindible de formar regiones, además de un conjunto de acciones inmediatas que no impliquen, en ningún caso, l...

Ver el contenido completo de este documento

Enlaces patrocinados




ver las páginas en versión mobile | web

ver las páginas en versión mobile | web

© Copyright 2012, vLex. Todos los Derechos Reservados.

Contenidos en vLex Perú

Explora vLex

Para Profesionales

Para Socios

Compañía