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La lectora de Vallejo: el cuerpo.
En Los heraldos negros, su primer libro de poemas publicado en 1918, Vallejo escribió a manera de prólogo una frase de los evangelios bastante misteriosa: qui potet capare, capiat (el que pueda entender, entienda). Esta frase, que reemplazó el prólogo que no pudo hacer Valdelomar, (2) supera cualquier manifiesto modernista, pues adelanta lo incógnito de Trilce y de Poemas humanos.
Lo arcano en Vallejo, y quiero usar un adjetivo pasado de moda intencionalmente, ha sido explotado en exceso por una crítica culta que --como con los evangelios--, no ha permitido nunca un contacto natural del lector con los textos de Vallejo. En ambos casos, el mensaje tiene una natur...See the full content of this document
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