La realidad del trabajo forzoso u obligatorio. La labor de la Organización Internacional del Trabajo y la experiencia en el Perú

La libertad de trabajo: vigencia de un principio y derecho fundamental en el PerúSumario

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Resumen


1. ¿Por qué un enfoque particular en el trabajo forzoso u obligatorio? - 2. La Declaración de la Organización Internacional del Trabajo relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo y su seguimiento - 3. La realidad del trabajo forzoso en la experiencia peruana

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La realidad del trabajo forzoso u obligatorio. La labor de la Organización Internacional del Trabajo y la experiencia en el Perú

1. ¿Por qué un enfoque particular en el trabajo forzoso u obligatorio?

A lo largo de la presente investigación hemos abordado la libertad de trabajo desde dos perspectivas fundamentales: una histórica, analizando cómo la evolución de los diversos sistemas de producción ha condicionado la manera de entenderla en la actualidad, y otra jurídica, definiendo su contenido constitucionalmente protegido y la manera de relacionarse con otros derechos y bienes constitucionales.

Ahora, creemos que las dos perspectivas antes señaladas deben complementarse con una necesaria e importantísima visión social del tema en cuestión. Ello, en la medida en que el Derecho, finalmente, constituye un sistema elaborado por los seres humanos con el objeto de garantizar una convivencia armónica que les permita desarrollarse plenamente en lo individual y en lo social. Desde ese enfoque, el Derecho Laboral califica como una disciplina jurídica de carácter esencialmente social, vinculada directamente a la regulación del trabajo del ser humano, en tanto sustento de su bienestar individual y colectivo, a la vez que medio de realización de su dignidad.

De este modo, consideramos que, de los diversos contenidos y alcances del derecho fundamental a la libertad de trabajo que hemos estudiado, el referido a la proscripción del trabajo forzoso 208 merece un enfoque particular por dos razones principales: (i) la profunda implicancia social que tiene este problema, y (ii) los desafíos que plantea su erradicación.

Nos parece que la primera de las razones indicadas puede explicarse a partir de tres temas que la componen: el arraigo histórico del problema, el impacto que tiene en la noción de «trabajo decente» y su vinculación con otros graves problemas sociales.

En lo que concierne al arraigo histórico, no tenemos más que revisar las primeras páginas del presente trabajo de investigación para comprobar que la esclavitud y la servidumbre son tan antiguas como el trabajo mismo:

«En la larga historia de la Humanidad por el reconocimiento efectivo del ejercicio de aquellas libertades que hoy se consideran básicas e intangibles en sociedades democráticas, el capítulo relativo a la libertad de trabajo comenzó a escribirse quizás antes mismo que la historia, cuando el primer ser humano (...) fue sometido por uno de sus semejantes para trabajar en su provecho, generalmente bajo la amenaza del látigo o de otras privaciones y sufrimientos físicos o morales.» 209

Recordemos que la esclavitud y la servidumbre tradicionales, como manifestaciones del sistema de trabajo forzoso imperante en los siglos previos a la Revolución Liberal, dieron paso con el tiempo a unproblema social con un arraigo mucho más degradante para el ser humano, pues no solo se sustentaba en la coacción sobre el individuo, sino que se fundamentaba en el supuesto menor valor de su raza: la trata de esclavos negros. Esta repudiable manifestación del trabajo forzoso continuó hasta bien entrado el siglo XX.

Hacia el fin de la Primera Guerra Mundial, el trabajo forzoso parecía haberse limitado a las prácticas laborales que se efectuaban en los territorios coloniales. Sin embargo, la Segunda Guerra Mundial y el período de posguerra demostraron al mundo que el trabajo forzoso también podía actuar como un temible instrumento de los Estados totalitarios: los campos de concentración, los campos de trabajo y el trabajo de los presos políticos son solo algunos ejemplos de ello. Finalmente, el fenómeno de la globalización, producido en las últimas décadas, trajo consigo nuevas dimensiones y facetas para un viejo problema.

En conclusión, el trabajo forzoso –aunque condenado en todo el mundo– revela en la actualidad nuevas y preocupantes manifestaciones derivadas de las circunstancias económicas y sociales que nos tocan vivir, junto a las cuales sobreviven sus facetas más tradicionales. Por tanto, constituye uno de los problemas principales que como sociedad global debemos enfrentar a fin de alcanzar un verdadero respeto por los derechos fundamentales y la dignidad del ser humano.

De otro lado, la noción de «trabajo decente» 210 se vincula al trabajo que dig...

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