«No se lo digas a nadie» La privacidad como titularidad

Derecho y economía. El análisis económico de las instituciones legalesPropiedad y titularidades

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Resumen


I. ¿Cómo saber con quién relacionarse? II. ¿Que implica la privacidad? 2.1 El Derecho a estar solo. 2.2 El Derecho a que cierta información no sea revelada. III. El derecho a estar solo. IV. El derecho a que cierta información no sea revelada V. Privacidad y costos de transacción. VI. Mercado y mala definición de derechos de propiedad. VII. No se lo digas a nadie.

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Extracto


«No se lo digas a nadie» La privacidad como titularidad

Esta sección se basa en el trabajo que fue presentado, con algunas modificaciones, al Seminario Latinoamericano de Teoría Jurídica, realizado en Mar del Plata, Argentina, en agosto de 1998. Ha sido publicado bajo el nombre «‘No se lo digas a nadie’» ¿Se puede vender el derecho a la privacidad en el mercado?», en Ius Et Veritas, Nº 17, 1998.

Los mercados necesitan de información para operar eficientemente. Así, un sistema que asigna los recursos económicos por medio de millones de decisiones atomizadas de personas y empresas interactuando por medio de transacciones e intercambios, requiere que para que estas decisiones conduzcan a resultados eficientes y generen auténtico bienestar, los agentes que las toman cuenten con información adecuada.

En el mercado la asignación de recursos será eficiente en la medida que las personas puedan identificar qué es bueno para ellas y tomen decisiones consistentes con tal objetivo. Pero la identificación de qué es bueno para uno depende de la cantidad de información con que cuente ese uno para evaluarlo.

Sin embargo, señalar que son los mercados los que generarán la necesidad de información para la toma de decisiones eficientes y adecuadas, (es decir, acciones consistentes con los fines que se persiguen), es algo que se puede decir de cualquier sistema de decisión, incluso de aquellos que prescinden del mercado para asignar recursos.

Los sistemas de economía dirigida o planificada, que se orientan a asignar los recursos mediante decisiones de funcionarios públicos tampoco pueden operar sin información. Estos funcionarios requieren conocer una serie de datos para tomar decisiones consistentes con sus fines.

Es más, esos sistemas posiblemente tengan que ser más invasivos de la vida de las personas para obtener información pues para decidir lo que es bueno para la población requieren saber qué es lo que la población quiere o siente. Ello explica la clara relación entre sistemas de economía dirigida y la existencia de aparatos estatales que tienen por finalidad obtener información, no sólo sobre aspectos económicos, sino sobre otras esferas de la vida personal, incluyendo las ideas y creencias de las personas1.

Por otro lado, el derecho a la privacidad plantea la necesidad de establecer límites sobre lo que se puede saber y difundir de las personas. Ciertas esferas de la llamada vida privada deben quedar fuera de los sistemas de información, permitiendo a las personas sustraerlas del conocimiento de terceros. Y nuevamente la privacidad no sólo se vincula con la existencia de sistemas de información dirigidos a desarrollar mercados, sino se vincula a la existencia de sistemas de información dirigidos a sustentar mecanismos de decisión pública.

El presente trabajo persigue establecer algunas reflexiones sobre la difícil relación que se establece entre la privacidad y la necesidad de obtener información para una mejor asignación de los recursos existentes.

I. ¿Cómo saber con quién relacionarse?

Cuando una persona desea establecer una relación de pareja con otra la información disponible es un...

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